sexta-feira, 17 de fevereiro de 2012

MENSAJE DEL DIA, EL AMOR : Recuerda no acaparar tu amor o calcularlo. No seas avaro, perderás todo. En cambio, deja que tu amor florezca y compártelo, ofrécelo, déjalo crecer. Un gran rey tenía tres hijos y quería elegir a uno para ser su heredero. Era muy difícil, porque los tres eran muy inteligentes, muy valientes y eran trillizos todos de la misma edad de modo que no había forma de decidir. Entonces preguntó a un gran sabio y el sabio le sugirió una idea. El rey fue a su casa y le pidió a sus tres hijos que vinieran. Le dio a cada uno una bolsa con semillas de flores y les dijo que él se iba a un peregrinaje religioso. `Me tomará unos pocos años, uno, dos, tres, quizás más, y ésta es una especie de prueba para ustedes. Tendrán que devolverme estas semillas cuando regrese. Y aquél que mejor las proteja se convertirá en mi heredero`. Y partió a su peregrinaje. El primer hijo pensó: `¿Qué debería hacer con estas semillas?`. Las guardó en una caja de seguridad de hierro, porque al regresar su padre, debería devolverlas como las había recibido. El segundo hijo pensó: `Si las guardo como hizo mi hermano, morirán. Y una semilla muerta no es una semilla`. De modo que fue al mercado, vendió las semillas y guardó el dinero. Y pensó: `Cuando mi padre regrese iré al mercado, compraré semillas nuevas y le devolveré semillas mejores que las primeras`. Pero el tercero fue al jardín y arrojó las semillas por todas partes. Después de tres años, cuando el padre regresó, el primer hijo abrió su caja fuerte. Todas las semillas estaban muertas, apestaban, y el padre le dijo: `¡Qué! ¿Son éstas las semillas que te dí? Tenían la posibilidad de florecer y dar un hermoso perfume, y estas semillas apestan`. ¡Estas no son mis semillas!`. El hijo insistió en que eran las mismas semillas, y el padre le dijo: `Eres un materialista`. El segundo hijo corrió al mercado, compró semillas, volvió a la casa y se las presentó a su padre. El padre dijo: `Pero no son las mismas. Tu idea fue mejor que la de mi primer hijo, pero todavía no eres tan capaz como yo quisiera. Eres un calculador`. Fue al tercero, con gran esperanza y también con temor: `¿Qué has hecho?`. Y el tercer hijo lo llevó al jardín y allí había millones de plantas creciendo, millones de flores por todas partes. Y el hijo dijo: `Estas son las semillas que me diste. En cuanto estén listas, juntaré las semillas y te las devolveré`. Y el padre contestó: `Tú eres mi heredero. Es así como deberíamos actuar con las semillas`. El acaparador no comprenderá la vida y la mente calculadora también se la perderá. Sólo la mente creativa puede entenderla. Esa es la belleza de las flores, no pueden ser acaparadas. Representan a Dios: Dios no puede ser acaparado. Representan el amor: el amor no puede ser acaparado. No es sólo una casualidad el que la flor haya permanecido como símbolo del amor a través de los tiempos, en todos los países, para todas las sociedades. El amor es como una flor: cuando comienza a florecer dentro de ti, tienes que compartirlo, tienes que dar. Y cuanto más das, más crece el amor. Si sigues dando, llegará el día en que te convertirás en una fuente infinita y constante de amor.

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